Siempre en contacto con la naturaleza, observando cada detalle e intentando aprender todo cuanto nos es posible gracias a nuestra maravillosa afición. Son innumerables los momentos en los que la pasión por la pesca y el mundo animal nos ha llevado a lugares de indudable belleza y a disfrutar de momentos que jamás olvidaremos.
Sin duda alguna, hay unos escenarios donde hemos vivido y disfrutado de momentos y sensaciones verdaderamente apasionantes, casi sin darnos cuenta, mientras buscábamos en el interior de los mismos, lo hemos ido haciendo en el nuestro propio con el fin de ser capaces de sacar el máximo partido a esos complicados, cambiantes, duros, rápidos y un sinfín de adjetivos que podríamos añadir… estamos hablando, como no, de LOS RIOS.
Y es que a medida que nos vamos adentrando en la pesca de los ríos, su magia nos va cautivando de tal forma que, como si de un rompecabezas se tratara, acabaremos formando parte de un maravilloso y mágico puzzle, que no es otro que el ecosistema de estos cauces fluviales.
Es cierto que la práctica del carpfishing en el río es bastante compleja, y es que estos, ofrecen un amplio abanico de escenarios a los pescadores, haciendo de cada sesión un reto diferente, en el que tendremos que adaptarnos a las circunstancias y ser lo más versátiles posibles si queremos ir superando de forma satisfactoria los retos que el río nos pone delante.
Podemos encontrar diferentes tipos de escenarios dentro del río, para los cuales, deberemos cambiar nuestras técnicas y estrategias de pesca. Estos son algunos tipos y sus características:
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Secciones de ríos ensanchados por presas y azudes, formando zonas similares a pequeños embalses. En estos tramos la corriente es muy leve y el fondo no suele presentar grandes cambios. En las zonas cercanas a la presa puede darse acumulación de algas, ramas, etc.… siendo por ello un buen lugar para encontrar peces entre tal cobertura, en dichos tramos prestaremos especial atención tanto a nuestros montajes como a nuestra forma de trabajar los peces en el momento del combate, pescando con puentes y anzuelos de mayor diámetro y tamaño, de lo contrario perderemos en ellos un buen numero de picadas.
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Secciones de río con grandes corrientes. En estas zonas es habitual visualizar barbos comiendo cualquier organismo que arrastre la misma. Las dificultades vendrán a la hora de ofrecer la postura de forma correcta sin que sea arrastrada y evitar posibles problemas en la línea ocasionados por algas u otro tipo de elementos arrastrados por el torrente del río. En caso de obtener una picada, el trabajar un pez de río apoyado además por la corriente, será una experiencia que no olvidaréis.
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Secciones de ríos con grandes caudales. La corriente en dichas zonas puede dar lugar a auténticos quebraderos de cabeza. Lo que aparentemente es un cauce lento, arrastrará sin problema nuestros montajes en ocasiones montados con grandes plomadas. La localización de pozas o zonas en las cuales la corriente remita y genere remansos son puntos calientes a trabajar, así como las zonas más interiores de las curvas del río. Estas zonas suelen acumular comida natural y nuestros amigos los cangrejos también lo saben… Sin duda, nos pueden deparar una grata sorpresa.
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Cualquier unión de dos ríos, la entrada de un arroyo o vertiente de agua, significa agua más oxigenada y aporte de alimento natural. Si detectáis una zona de este tipo, estáis ante un posible punto caliente, ser versátiles, reducir equipo y buscar posturas “imposibles” aunque ello en ocasiones signifique reducir el número de cañas, llegando en ocasiones a utilizar solamente una, concentrar nuestra atención en una única postura e intentar hacerla 100×100 productiva es mejor que colocar varias al azar.
Debemos tener en cuenta que los ríos están continuamente cambiando, ya sea de forma natural o por la mano del hombre. Hay que estar siempre muy atentos a dichos cambios, adaptándonos constantemente a cada situación, ya que a medida que los cauces fluviales sufren variaciones, serán también los peces los que cambien radicalmente y de manera a veces sorprendente su comportamiento. La pesca en el río no es compañera de pescadores poco versátiles y cómodos, estos escenarios necesitan una buena capacidad de análisis, adaptación y acción por parte del pescador.
Los cambios más significativos y relevantes, que por tanto afectarán a los peces directamente y a nuestra manera de pescar son los siguientes:
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Crecidas de los ríos. Una crecida puede suponer que ese fantástico puesto que pescábamos, se convierta en un mar de enganches porque haya arrastrado cualquier tipo de material. También puede darse que tiempo atrás estuviésemos pescando en un fondo de grava y por una crecida se haya convertido en un fondo cenagoso, que pueda ocultar nuestros montajes cotidianos.
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Cambios de velocidad de la corriente, subidas o bajadas de nivel y temperatura del agua. Estos parámetros son comunes en tramos regulados por presas. En cuestión de horas el nivel puede bajar o subir desde unos centímetros hasta metros, suponiendo un cambio en la corriente y la temperatura del agua. Por norma general no afecta positivamente este tipo de cambios durante la jornada de pesca, ya que si el agua proviene de las capas más bajas, la temperatura y el grado de oxigenación del agua es muy diferente al que tiene el río, propiciando un cambio radical en el comportamiento de los peces y por lo general un cese de actividad.
Tipos de peces que podemos encontrar en los ríos:
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Carpas salvajes. Se caracterizan por tener un cuerpo muy alargado, si cogemos alguna, notaremos un pez musculoso (todo lo contrario de una rechoncha carpa de embalse) y con un importante “remo” (aleta caudal) que es la que permite a estos peces recorrer cientos de metros incluso kilómetros en busca de alimento. Sin duda son las grandes nómadas, normalmente entraran a comer primero las guías, que suelen ser las de menor tamaño, aquí, una correcta estrategia hará que los grandes ejemplares que las siguen tomen nuestros cebos.
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Carpas territoriales. En nuestros ríos hay una gran variedad en lo que a genética se refiere, pudiendo encontrar entre estas autenticas moles, generalmente estos peces se moverán en la misma sección de río comiendo a veces en puntos muy concretos.
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Barbos. Los reyes del río. Allá donde tengamos una zona con corriente… buscarlos. Estarán a la caza de cualquier pequeño crustáceo, ova, lombriz e incluso pequeños peces que poder llevarse a la boca. Al igual que las carpas salvajes, hacen muchos kilómetros, pero tienen apostaderos fijos dónde se alimentan, no es cierto que solo se capturen los grandes ejemplares en invierno, pero la realidad es que con el frio y las bajas temperaturas, las fuentes de alimento tales como peces pasto, crustáceos, frutos y otros alimentos que forman parte de la dieta de nuestros amigos se ven reducidos, llegando incluso a desaparecer. Este será el momento de mayor vulnerabilidad ante nuestras cañas.
Equipo:
Pensad que la orilla de un río puede tener árboles que dificulten los lances, no necesitamos de cañas muy largas para este tipo de pesca, puesto que no es necesario alcanzar grandes distancias en los lances por norma general.
Una caña de 10 o 12 pies con una potencia de 3,5 libras será perfecta. Podremos lanzar grandes plomadas sin problema y tenemos potencia suficiente para intentar frenar esas locomotoras de río que buscamos.
Los carretes no necesitan de gran capacidad de almacenamiento de línea, pero si es importante que posean un freno potente y que sean ágiles en la recuperación de línea. Si un pez te traza una diagonal apoyado por la corriente y no recoges lo suficientemente rápido, puedes perderlo en su protección o destensar la línea y correr el riesgo de que se desanzuele.
A la espera de la picada, no dejaremos que la línea salga libremente del carrete, dejaremos el freno de tal forma que al pez le cueste sacar línea. Es por ello que solemos utilizar picas que garanticen una firme sujeción de la caña. Queremos que el pez no se vaya directo a su perdedero, pero tampoco queremos una caña haciendo surfing…
Tipos de montajes:
A este respecto se ha hablado mucho en otros artículos sobre bajos, shock leaders, plomadas, etc.… desde nuestra experiencia así solemos pescar: Cualquier línea que utilicemos deberá ser resistente a la abrasión y tendremos en cuenta que los peces de río suelen tener más fuerza que un pez de embalse, si a esto le sumamos la posible corriente, necesitamos material de calidad y no escatimar en resistencia. 
Siempre utilizamos bajos de un mínimo de 25 libras en los que empatamos anzuelos por norma general del 2 o del 4. Anzuelos de tipo garra, que claven bien y que no sean extremadamente finos para evitar desgarros. Un consejo: menos nudos = más resistencia. Cualquier nudo hace nuestra línea más débil en ese punto, siendo de vital importancia que revisemos después de cada combate dicha zona, haciéndola de nuevo si fuera necesario. ¿No queremos perder tan ansiada picada por un error de este tipo, verdad?
Si pescamos en una zona con paredes de algas o espadaña que se mete en el río, son buenos perdederos de peces. En estos casos utilizamos puentes de trenzado de al menos 45lbs de resistencia. La ventaja del trenzado es que si el pez se refugia en dicha zona, este material hará un efecto sierra que cortará las algas y evitará que se acumulen en la línea, de utilizar monofilamento o fluoro, se nos formaría una gran peluca en la misma que a buen seguro nos pondrá en serios apuros, comprometiendo todo el equipo.
Si por el contrario la zona tiene árboles sumergidos, rocas, etc.… el puente será de fluorocarbono en diámetros desde el 0,45 hasta el 0,60, en función del tamaño y fuerza de los peces y los elementos que podamos encontrar en el agua. El fluorocarbono tiene mucha resistencia a la abrasión y resiste el roce con árboles y piedras, el trenzado por el contrario, es más débil ante piedras y en un árbol o tronco sumergido, su efecto sierra provocará que este haga un corte en el árbol quedándose pinzado en él.
La plomada debe ser suficiente para aguantar nuestro montaje sin ser arrastrado por el fondo. En el momento que el montaje sea arrastrado, estamos perdiendo propiedades del mismo, pudiendo quedar enterrado, enganchado o con algún palo o rama clavado en el anzuelo, dejando nuestro montaje sin efecto y completamente fuera de juego.
Tenéis en el mercado una amplia variedad de plomos, los más utilizados son los gripa y plomos de pera planos, que por su forma asientan mejor en el fondo.
Nada de montajes In-Line, la plomada debe quedar liberada en caso de enganche.
Cebos y cebado:
Pasear por la orilla, prestad atención al tipo de árboles, plantas que hay… pensad que comen habitualmente los peces que estáis buscando. Si dais con lo que comen, en el sitio que comen… tenéis el 90% del éxito asegurado.
Cangrejos, caracoles, lombrices, moras, higos, maíz…montados en el hair o en un baitmesh pueden ser la clave.
En cuanto a lo que cangrejos se refiere, su presencia en nuestras aguas es cíclica, habiendo años en los que su presencia es casi inexistente. Dado que su actividad está muy ligada a la de los peces que perseguimos, al contrario de lo que se piensa, tener cangrejos en el cebadero es tener una fuente de alimento natural de nuestros objetivos, con lo que nuestra zona será mucho más atractiva para los peces. Ahora bien, debemos asegurar que nuestro cebo de postura, cebado principal y montajes resisten el continuo “come-come” de estos crustáceos. Lo conseguiremos con cebados que contengan chufa o boilies extra duros, que será parte del reclamo destinado exclusivamente a los peces, añadiendo algunos pellets y semillas como el trigo muy fermentado será suficiente para activar algunos cangrejos que den “vida a la zona”. Mucho cuidado en zonas en las que el galápago tenga presencia, si estos se unen a la fiesta, nuestra sesión será una quimera ya que no dejaran descansar nuestros cebos.
En el río la localización de los hot spots es vital. En zonas con corriente es casi imposible realizar un cebado, dado que esta nos arrastrará nuestro “dinero” aguas abajo sin saber donde parará. Os recomendamos la utilización de bolsas de PVA grandes y rellenarlas de boilies troceados remojados en algún DIP. Como truco, meterle alguna piedra que ayude a que la bolsa baje más rápidamente para asegurar que se abre en el fondo y su continente queda cerca de la postura.
Algunos consejos:
Las líneas deben quedar lo más bloqueadas posibles de la corriente, es por ello que el uso de plomos traseros es fundamental. Utilizad los de mayor gramaje, ya que si estos pesan poco, la corriente os los arrastrará o los levantará.
Solemos meter las punteras de las cañas dentro del agua, con el fin de evitar algas o cualquier cuerpo que pueda engancharse en nuestra línea, ejerciendo una presión extra al plomo y probablemente arrastrando nuestro montaje. Hay que decir que el hecho de introducir las punteras en el agua, conlleva que a la larga, el aspecto visual de la caña empeore e incluso el carbono pierda cualidades antes de tiempo. Es algo que conocemos pero que asumimos, ya que introducirlas en el agua no solo es muy recomendable si no fundamental en muchas ocasiones.
Los márgenes del río suelen ser zonas muy productivas cuando nos encontremos pescando en la orilla más próxima a nosotros, la distancia entre la postura y nuestra posición a veces es tan mínima que un solo metro nos separara. El sigilo se hará obligatorio si queremos tener éxito, cualquier sombra o chasquido del ramaje al pisar, pueden alertar de nuestra presencia a ese pez que tanto ansiamos y que está a punto de tomar nuestro cebo. En muchas ocasiones el firme en el que nos encontramos está completamente hueco o formando cuevas y galerías entre las raíces de los árboles de la rivera.
Localizar alguna zona alejada del puesto donde poder colocar los sacos de retención si sacáis un pez por la noche es esencial, colocar un saco de retención cercano al puesto que estás trabajando es un elemento que hará desconfiar a nuestras amigas.
Nuestro mejor consejo es sondear nuestro pesquil antes de cada sesión ya que los ríos cambian constantemente. Personalmente, buceamos cada palmo del rio antes de cada sesión para así hacer un mapa lo más exacto posible del puesto, lo que nos garantiza una gran ventaja ante los peces.
Invertir tiempo en buscar los hot spots y que vuestros montajes sean fiables 100%, la sencillez y la seguridad es un grado en estos escenarios.
Mucha suerte en vuestras escapadas al río…
Raúl de la Pena y Eugenio Cornejo
Team Hart Spain



