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Carpas y Siluro Descomunal

DSC_4647webSe trataba de mi primera salida a uno de los sitios emblemáticos dentro del Carp (el gran Ebro) concretamente Chiprana, Tomás ya había estado en varias ocasiones y en diferentes lugares y en este concretamente también había pescado, esto era un buen punto pues ya contaba con la experiencia del lugar.

Contactamos con la dueña de la casa y nos dice que se están sacando peces y el río viene alto pero sin tiro, otros puntos a favor; llamo a mi compañero y sincronizamos los relojes, la salida sería al día siguiente sábado a las 4 de la mañana con alevosía y nocturnidad, me dejé llevar entre los brazos de Morfeo. Suena el despertador, me desperezo y parto hacia Palencia a buscar a Tomás, allí le encuentro esperándome con la sonrisa de oreja a oreja que le caracteriza y me dispongo a hacer el transbordo de todos los enseres a su carro, cuando un terrible pensamiento me invade: mi bedchair no está en el coche, no la he traído, primer error, así que vuelta a casa con su correspondiente demora, sin pensarlo dos veces vuelvo a por ella.DSC_4662web

Regreso, la echamos al carro y salimos disparados, paramos a repostar, un café y seguimos camino, volvemos a parar en una gasolinera donde compro algunos plomos de buen gramaje y una rapala difícil de encontrar donde yo vivo.

Llegamos a Chiprana y nos ponemos en contacto con la dueña de la casa. Nos entrega las llaves de la casa para la habitación  y su marido,  muy amablemente, nos lleva hasta el pesquil. Cruzamos hectáreas de frutales y llegamos a la ribera del río donde me encuentro a otros miembros del club de Carpfishing León: Toño y Ainhoa, encantadora pareja y buenos compañeros a los cuales agradezco mucho sus consejos y las fotos que me hicieron, no hay nadie mas allí, así que podemos elegir el pesquil que más nos guste, nos damos una vuelta y veo los pesquiles donde se han hecho fotos muchos de mis compañeros del club ,¿zonas playeras para las carpas o zonas más hondas para el siluro? decidimos que zonas podríamos tener ambas. El viento era muy fuerte con rachas de hasta 50 Km/h, no podíamos ni meter la barca ni sacar el barco cebador así que a la desesperada tiramos las cañas con pellet y nos dispusimos a preparar el campamento, el viento no dejaba de soplar, ni de día ni de noche; así estuvimos el domingo y el lunes, el martes ya empezó a dejar de soplar y el miércoles y jueves aquello era como un castigo divino(vi algunos cactus moviéndose hacia la sombra).

Cuando llegaba la noche  dejaba un pellet y un boilie así sabía que había algo en la postura y podía dormir tranquilo.

El domingo transcurrió sin más pena ni gloria. El lunes por la mañana una de mis cañas comienza a pitar con una tímida picada, veo que saca un poco de hilo y pego el tirón, parece que sí hay algo al otro lado, la traigo hacia la orilla y veo que es una hermosa carpa, me parece muy grande y estoy desecho en nervios, la sacamos y pesamos: 11 Kg. DSC_4620webGenial, el primer día y ya he superado mi record por medio kilo, sesión de fotos de Ainhoa, antiséptico y vuelta a su medio. Esto promete, mientras tanto, Tomás comienza a sacar siluros de pequeño porte y me lié a hacerles fotos, me parece precioso ese camuflaje dorsal, esos sensores tan largos y graciosos que tienen en la cabeza, con unos ojos superminúsculos y esa boca “embudo” con la  placas de dientecillos, estoy en otro mundo, sin duda, el viaje ha merecido la pena.

El viento no para de soplar y llegan más pescadores, se trata de Robert, el dependiente de Ebrocarp quien muy amablemente nos da algunos consejillos sobre la pesca y se retira hacia un playero en busca de carpas. Por la tarde meto alguna mallita y un pop up de ajo junto con el pellet y comienzo a sacar silurillos yo también, muy divertidos, dan más juego que las carpas sin duda y te acaban creando adicción.DSC_4636web

A nuestro lado Toño se divierte con carpas de mediana talla pero más seguidas que nosotros, llegó la noche y las picadas también pararon.

Amanece el martes, cambiamos la postura y volvemos a la bedchair otro rato, el viento sigue, pero con mucha menos fuerza, ya podemos sacar las barcas y a escasos 20 metros de la orilla y a unos 4,5 m de profundidad  comenzamos a preparar un cebadero para las carpas a base de pellets, semilla y algún boilie y otros cebaderos más pequeños para los siluros a unos 120m entre 8 y 9 metros de profundidad que nos daba la lectura en el cauce del río   con solo pellets; ya estamos pescando en serio, ahora si estoy más tranquilo.

Hace falta pan, leche y alguna cosilla más, cada día nos turnamos para comprar y hoy me toca a mi así que cojo el coche y me acerco a Caspe a comprar víveres, malla de PVA y mix para las mallas. Compro lo necesario y vuelvo al pesquil, pero de nuevo el destino me tenía preparada otra jugarreta, justo al tomar el cruce del camino, dudo y continuo hacia delante, me doy cuenta que por ahí no es, busco un camino para dar la vuelta y regreso hasta la entrada a la finca. Pasa a veces cuando es la primera vez y no conoces bien el camino, llego al pesquil y SORPRESA! hay alboroto en mi puesto, la única caña que dejé pescando está fuera del agua, Toño y Tomás están agachados y no veo lo que tienen entre manos, mientras tanto Ainhoa me grita: lo que te has perdido …
Tomas_4695webvemos en una dimensión, no nos podemos hacer una idea del volumen que tienen estos peces, no daba crédito, era descomunal, no podía calcular el peso, no estaba acostumbrado a eso, de nuevo el destino me la había jugado, la carpa de mi vida y yo no había estado allí….

Tomás tuvo la suerte de pelearla, la pesamos y da la friolera de 18.9 Kg. un buen pez para lo que se estaba sacando y la media de los peces que allí salían, así que estaba en una nube, volvimos a cebar y poner las cañas, mientras tanto Toño se entretenía con un siluro de talla mediana que le tuvo un buen rato entretenido hasta que le saco.

Ya por la tarde mi compañero Tomás sacó otra carpa de 15 Kg, fotos y devuelta al agua. De vez en cuando veíamos emerger algún siluro de buen porte en el cebadero de las carpas lo que me daba una idea del gran número de estos peces que pululan en esas aguas. Aproveché para llamar a Isaac (gerente de Cebocarp) y le pregunté por el sitio dándome buenos consejos como siempre, él pesca mucho en  este mismo sitio. Cenamos, nos dimos el spray para los mosquitos y nos fuimos a la cama.

Amanece el miércoles y me levanto a cambiar el cebo de toda la noche cuando oigo el carrete multiplicador de la caña del siluro que Tomás tenía apartada a su derecha, corro para allí gritándole a mi compañero, no paraba de sacar hilo, la cojo y clavo, venía desde el cauce del río hasta la orilla donde nos encontrábamos a nuestra izquierda como una locomotora, por fin llega Tomás y le paso la caña, 20 minutos de lucha y por fin empezamos a ver la cola de aquel siluro, madre mía, era el 2 metros que llevaba buscando durante 3 años y por fin lo había conseguido. Le sacamos hasta la orilla y nos hicimos el photocall de turno, le soltamos y volvimos a colocar la postura que ya no volvió a darnos más peces.

Pasadas un par de horas, una de mis cañas comienza a dar unos tímidos toques y espero, pero sigue con unas tímidas y espaciadas picadas y no espero más, doy el tirón y efectivamente hay algo al otro lado. Creí que era un pequeño silurín por lo poco que tiraba y cuando ya estaba en la orilla pude ver unos descomunales lomos y una gran cola, era otra buena carpa, esta vez si la había pescado yo aunque sigo diciendo que tiran muy poco para el tamaño que tienen; pesaje, fotos y al agua, 18,200 Kg. Muy buen pez, tenía una sonrisa como Joker, ya podía darme por más que satisfecho. Solamente me quedaba algún siluro de buen porte, así que durante todo lo que quedaba de día y noche puse mis cañas al siluro pero sin éxito.

Amanece el jueves, nuestro último día y vuelvo a sacar las posturas con el barco cebador y una ristra de pellets acompañándolas, quería seguir probando suerte con algún siluro. Pasadas unas 3 horas un tirón seco y brusco en una de las cañas me sobresaltó, esperé pero no hubo respuesta, se había ido ,saqué la caña y vi que el anzuelo estaba completamente derecho como una aguja de hacer punto, eso pasa cuando compramos mal y barato. Los anzuelos de 3 euros dieron lo mejor de sí y así me quedé sin mi siluro. Llegaba la hora de partir, íbamos recogiendo y preparándolo todo para regresar.

Tomás no quiso que me fuera sin ver Mequinenza y así lo hizo, aquello me sonaba de las fotos que la gente cuelga en los foros, Facebook, el castillo en lo alto, los puentes, la presa, la caseta del pescador… comimos en el paseo a la sombra, sin prisas, gozando de las vistas y envuelto en otro futuro sueño… me encantaría tener un lugar así cerca de mi casa.

Espero os halla gustado el relato, me despido hasta el próximo desde GOSHT CARP y CARP FISHING LEON, saludos y captura y suelta.

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