Una de las mejores opciones durante la época fría son, sin duda, los ríos. Los peces tienen que moverse obligatoriamente para evitar ser arrastrados por la corriente, del mismo modo consumen energía que tienen que reponer comiendo.
La localización de los peces en los grandes ríos es una tarea ardua y por norma general suele haber grandes extensiones de agua corriente en la que no hay ni un solo pez, por lo que la elección de la zona es un de los factores más importantes a la hora de tener éxito en estos gélidos meses. Si observamos el río y no detectamos rastros de vida, abandonaremos la zona por muy atractiva que nos resulte, más vale perder un poco de nuestro tiempo observando que no un finde completo sin escuchar nuestras alarmas. Cuando detectemos actividad no perderemos el tiempo ya que los peces están ahí por una razón y las fuentes de alimento en los ríos son muy volátiles, cuando terminen con la comida viajarán a través del río en busca de otra zona para alimentarse.

Una vez elegida la tabla del río en la que hemos detectado movimiento de peces combatiremos uno de los mayores problemas de estos escenarios; las fuertes corrientes. En esta época, el frío suele ir acompañado de lluvias que son recogidas por los arroyos, aumentando su caudal y velocidad. Otro punto a tener en cuenta son los “cuerpos” que arrastra la corriente y que tienden a tirar de nuestras líneas arruinando la presentación y nuestra pesca. Algas, ramas e incluso árboles son comúnmente empujados por las riadas, dificultando en cierta medida la pesca en los ríos.
Personalmente me encantan los márgenes de los ríos, intento siempre pescar la orilla en la que me encuentro y a la vez evito que la línea sea golpeada por la fuerte corriente. No entiendo a la gente que siempre tiene que pescar la orilla de enfrente! Aún así uso plomos de gran porte, entre 100-300gr dependiendo de la fuerza del agua. Los plomos grippa son mis favoritos debido a que no ruedan y suelen anclarse rápidamente al lecho del río.
Respecto al cebado de las aguas, comenzaremos partiendo por la mitad los boilies que usaremos como cebos libres, de esta manera evitaremos que rueden río abajo. Si la corriente es muy fuerte volveremos a partir las mitades y haremos mallas de PVA que rellenaremos con estos trocitos de boilies y añadiremos un peso extra en forma de piedra para conseguir que lleguen al fondo lo más rápido posible. En estas fechas frías, también es muy recomendable el uso de engodos para crear una fuerte atracción sin alimentación, es decir, nuestra zona cebada atraerá a los peces pero una vez allí hay poco alimento sólido que echarse a la boca. Para evitar que las bolas de engodo acaben río abajo, las haremos del tamaño de una naranja, después las aplastaremos hasta conseguir la forma de una lenteja y para finalizar las partiremos por la mitad. De esta forma conseguimos que el engodo no ruede y se mantenga en el fondo. Tengo que añadir que ambas formas de cebado (boilies troceados y engodo) se pueden combinar perfectamente, es más, yo lo recomiendo. No obstante, sea cual sea el cebado, es interesante adelantarlo unos metros río arriba ya que no baja verticalmente sino en diagonal por lo que suele desplazarse esos metros corriente abajo.
Respecto a los cebos de anzuelo, en estos casos, me decanto por un snowman con un popup fluoro. Los ríos, en esta época, suelen llevar aguas turbias y un color fluorescente ayuda a las carpas a localizar el engaño. Una combinación que últimamente estoy gastando es Squid Liver & Black Pepper con un popup de grave fluoro rosa en 20 y 15mm respectivamente. De esta manera estoy usando un cebo de 35mm que no es muy accesible para peces pequeños e intento asegurar una captura de calidad.
Frank Granados



